Mariano Nardowski hizo reflexionar al público en una nueva jornada de ENARSA

El Exministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Mariano Nardowski, tuvo en vilo por dos horas a los inscriptos en la jornada de reflexión titulada “¿Un mundo sin adultos?”, organizada por ENARSA, en el hotel Meliá de la Capital.

Nardowski se enfocó en la paulatina extinción de la sociedad jerárquica y analizó la problemática que radica en que la obediencia de un niño a un adulto ya no es una costumbre que se mira con aceptación. El paradigma de la juventud como ejemplo de no obsolescencia, la rebeldía como objeto de imagen positiva y la prioridad de felicidad propia antes que el sacrificio por los hijos condujeron, en las últimas décadas, a que las personas no deseen las características de la vieja adultez.

“El concepto de la ternura por la niñez es nuevo para la humanidad”, graficó el disertante. “Tiene alrededor de trescientos años. Antes de eso, los niños eran tratados como adultos: compartían las fiestas, dormían en lugares iguales a los de sus padres y, una vez que tenían la suficiente fuerza, iban a trabajar al campo, en el caso de los hombres, y a realizar las tareas domésticas, en el de las mujeres”.

El autor utilizó este ejemplo para explicar las diferencias entre la teoría pos-figurativa (corriente en aquellos años) y la pre-figurativa (actual). Durante la primera, las sociedades se regían por el consejo de los adultos y los ancianos, la voz de la experiencia, un valor legitimado por la constitución de las estructuras de entonces. “La evolución de la tecnología y la velocidad con la que se dieron estos cambios en las últimas décadas, hicieron que la experiencia pierda valor y el adulto caiga en la obsolescencia”, explicó Nardowski, concluyendo en que ahora son los jóvenes los que tienen las herramientas para solucionar los problemas cotidianos.

“Hoy la crema anti-age es el cosmético más vendido en todo el mundo. Eso es un indicio de que nadie quiere ser demasiado grande”, dijo el exministro. “Estos factores construyen una sociedad mucho más aplanada”, concluyó.

Sobre el final, los presentes pudieron hacer preguntas luego de haber reflexionado durante dos horas. El ida y vuelta dejó una frase esperanzadora pese a la problemática planteada: “Mañana es mejor”.