Lucila Balduzzi y Coco Oderigo sembraron conciencia en la jornada de neurociencias y cooperación social

Un espacio de reflexión se generó en una nueva jornada organizada por ENARSA en el hotel Meliá de Buenos Aires, el jueves 18 de mayo de 2017. La Licenciada Lucila Balduzzi contó el porqué técnico de la mala predisposición a ayudar a ciertas personas en relación a otras mientras Eduardo “Coco” Oderigo vinculó el tema expuesto con su experiencia en el campo a través de Espartanos, un equipo de rugby de convictos que él se encarga de entrenar.

 

“Es muy difícil sacar los os del cerebro”, explicó Balduzzi. “Él incorpora hábitos para ciertas cosas que, como el andar en bicicleta, pueden servirnos para el resto de nuestras vidas”. Inmediatamente mostró un video que reflejó un experimento con un hombre que tardó ocho meses en aprender a manejar una bicicleta que doblaba de manera invertida. Luego del esfuerzo que le conllevó hacerlo, lo que le era dificultoso era manejar una bicicleta normal.

El ejemplo sirvió para saber que muchas veces se recibe, socialmente (medios, entorno, etc.), información prejuiciosa sobre géneros, etnias y aspectos. Es así como el cerebro crea sesgos a la hora de las relaciones. La licenciada ahondó aun más en la parte científica del órgano y explicó en qué consisten las diferentes etapas en cada proceso de la mente.

Coco Oderigo tomó el micrófono en la segunda hora y narró cómo, casi de casualidad, llegó a interesarse por los convictos. “Los vi aislados, con caras de resentimiento, aumentando su encono dentro de una celda donde reina el maltrato y pensé que podía enseñarles a jugar al rugby. Pensé que a través del juego podía acercarles otros valores”. Oderigo profundizó en las dificultades que surgieron desde el principio y en cómo los prejuicios estuvieron latentes en cada una de las adversidades.

Hoy Espartanos cuenta con más de 80 jugadores y son más de 500 los que han formado parte del proyecto. El porcentaje de reincidencia en cada uno de ellos es casi nulo. Desde 2009, el equipo evolucionó y logró niveles asombrosos de reinserción social. El grupo juega un partido por mes y entre las cosas más curiosas que le pasaron, se encuentran un partido en el Estadio Único de La Plata y una visita al Papa Francisco.