78 |La exitosa diversificación de la matriz energética nacional

Fuente:BAE 2013-02-18

El análisis de Federico Bernal

Resulta tragicómico escuchar a ex secretarios de energía quejándose de la altísima dependencia hidrocarburífera del país. No sólo olvidan que en 2003 tal dependencia era superior a la actual y mayor al 90% sino también que fueron justamente ellos los responsables de tal dependencia, incrementada exponencialmente entre las décadas del ochenta y noventa cuando intentaron desmantelar los planes nuclear e hidroeléctrico nacionales, mientras apostaban todo a la termoelectricidad.

Pero felizmente para el país, sus habitantes, su aparato productivo y el desenvolvimiento de una ciencia y una tecnología modernas y soberanas, el Plan Energético Nacional 2004-2019 ha comenzado a reducir la participación hidrocarburífera en la matriz primaria y, paralelamente, inaugurado una política en alternativas y renovables sumamente activa y exitosa. En la actualidad, la oferta nuclear e hidráulica supera el 8%, con las renovables eólica y biocombustibles en fuerte ascenso. Para 2015 se prevé que las primeras pasen al 17% y las segundas a más del 8%. Cuando hablamos del exitoso proceso de diversificación de la matriz energética debemos referirnos en primer lugar a la Ley 26.190 o Ley de Régimen de fomento nacional para el uso de fuentes renovables de energía destinada a la producción de energía eléctrica. Con esta normativa, aprobada a fines de 2006, el país dio el primer y estratégico paso en el insoslayable camino de la diversificación energética. La ley 26.190 desembocó en la creación del Programa para promover la Generación de Energía Eléctrica a partir de Fuentes Renovables (GENREN). Dicho programa fue lanzando en 2009 por parte del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

Pero el GENREN no podría cumplir su propósito si no fuera por una pieza fundamental del modelo energético nacional, la empresa de energía ENARSA, creada por Néstor Kirchner en 2004. Es más, fue ENARSA –en estricta colaboración con el Ministerio de Planificación– la que permitió recopilar la información requerida para determinar el potencial nacional en la generación de energía de fuentes renovables. Fruto de esta intensa labor fueron: el Mapa Eólico Argentino (del que también participó el Centro Regional de Energía Eólica de la provincia de Chubut), el Mapa del Potencial Biomásico, los relevamientos de Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos, la generación a partir de energía solar y la energía geotérmica. A partir de este diagnóstico se formuló el Programa GENREN, el cual consiste en licitaciones gestionadas por ENARSA para la compra de energía eléctrica a partir de fuentes renovables por 1.000 MW, la mitad de los cuales son eólicos y el resto se divide entre biocombustibles, residuos urbanos, biomasa, pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, geotermia, origen solar y biogás. La energía generada será comercializada por ENARSA en el Mercado Eléctrico Mayorista a través de contratos de compra de energía por un plazo de quince años. Cabe destacar asimismo, que dicho proceso licitatorio comenzó en 2009. Desde entonces, existen alrededor de 40 proyectos en ejecución y terminados para todos los tipos de fuentes renovables aludidas, los cuales y como se dijo aportarán cerca de 1.000 MW adicionales al Sistema Interconectado Nacional.

Para terminar y más allá de las ventajas medioambientales, la sustitución de importación de combustibles y la diversificación de la matriz que implica el GENREN, es justo señalar las favorables condiciones que este programa genera para la atracción de inversiones nacionales y extranjeras, oportunamente estimadas en 2.500 millones de dólares (y un equivalente de 8.000 puestos de trabajo). Nada de esto preocupaba a los ex secretarios de los ochenta y los noventa. Sucede que, a decir verdad, nada de esto podría haber ocurrido entonces, con un país desconectado eléctricamente (recién en marzo de 2006 se estableció por primera vez en la historia argentina el vínculo entre el Sistema Patagónico y el Sistema Argentino de Interconexión). Inversa e inéditamente, desde 2004 el Estado lleva invertidos más de 75.000 millones de pesos para expandir y modernizar la infraestructura energética nacional, acompañando el promedio anual de crecimiento económico del 8%. De esa ingente masa de recursos, un 75% corresponden a inversión pública. En fin, no son palabras si no hechos y logros. En 2010, la dependencia hidrocarburífera sobre la oferta total de energía ya había descendido al 88%. La continuidad y profundización del modelo energético vigente permitirá que para 2017 y 2024 la participación hidrocarburífera caiga al 83,1 y 75%, respectivamente. La concreción de tales objetivos beneficiará a todos los argentinos.

Real Time Web Analytics