“Gracias por darnos las bicis. Ya no vamos a caminar más una hora y media para llegar a la escuela”

Lo dicen nueve alumnos de la puna jujeña que asisten a la Escuela Rural N°2 mediada por tecnología e implementada por UNICEF. A cada chico, Ieasa– junto con la empresa Gen It– le donó una bicicleta para mejorar las condiciones de traslado desde sus casas a la institución.

Omar Mamani cursa quinto año en la sede Valiazo de la Escuela Rural N°2, ubicada a tres mil cien metros de altura sobre el nivel del mar y a una hora -en vehículo- de Humahuaca. Vive en Coctaca “el pueblo vecino” como lo llaman todos en la escuela sin poder precisar los kilómetros que lo separan de Valiazo. Es que allí, todo se calcula en tiempo de caminata. Para llegar a la escuela, todos los días Mamani caminaba una hora y media. Al igual que sus dos hermanos y otros compañeros, se levantaba casi antes de la salida del sol para llegar a la escuela a las 9 de la mañana. Pero a partir de la primera entrega de bicicletas realizada por Ieasa, a través de su programa PotenciaRSE, él y otros ocho alumnos acortarán a media hora el tiempo de traslado desde sus hogares hasta la escuela en la que cursan la secundaria. “Voy a poder dormir un poco más porque con la bici voy a tardar menos tiempo. Y si me quedo dormido, pedaleo más rápido y llego a la escuela”, explica de manera tímida pero sonriente Ezequiel Ignacio, alumno de cuarto año.

La comunidad coincide en que el camino que hacen los chicos ya lo “conocen de memoria y hasta crearon un sendero que cruza varios campos y cerros que les permite acortar el trayecto hacia la escuela”. Si bien el camino es siempre el mismo, lo que varía drásticamente en cada caminata son las temperaturas a las que deben enfrentarse los chicos según la época del año. Es que en este paraje de la puna jujeña, en invierno hay que soportar hasta 3° bajo cero, mientras que en verano la temperatura asciende hasta los 35° y los rayos del sol penetran en la piel tan fuerte como lo hace el brusco viento del invierno.

Para sosegar estas dificultades y mejorar las condiciones de educabilidad en las que se encuentran, el pasado jueves 17 de mayo un grupo de empleados de Ieasa visitó la sede e hizo la primera entrega de bicicletas donadas por la empresa Gen It. En esta oportunidad, además de Omar y Ezequiel, también recibieron su rodado, casco, inflador, candado y kit para pinchaduras, los alumnos: Jazmín Mamani, de primer año; Franco Mamani y Enzo González, de segundo año; Soledad González y Alfredo Viveros, de tercer año; Roberto Ignacio y Jorgelina Cruz Cóndori, de cuarto año.

Luego de un rato de timidez, los alumnos se colocaron los cascos y comenzaron a tomar confianza con la bicicleta. Tardaron apenas unos minutos para empezar a pedalear y hasta jugar una carrera entre ellos. Mientras se pierden entre los coloridos cerros y los rayos del sol, se escucha la voz Grisela Calapeña, coordinadora de la escuela: “¡Vuelvan que hay que seguir con la clase! Estas bicicletas son un gran incentivo para los alumnos. Agradezco mucho en nombre de toda la comunidad”.

Por su parte, Agustina Ianes, mamá de Soledad y Enzo, también agradeció las donaciones: “Quiero dar las gracias por lo que hicieron por los chicos porque ahora el camino va a ser más liviano”.

“Ya no van a madrugar tanto. Muchas gracias por todo. En casa le remarcaremos a nuestros chicos que valoren lo que las personas están haciendo por ellos y también que sean fuertes y que nunca bajen los brazos así pueden salir adelante”, dice María Morales madre de tres alumnos. Detrás se puede ver a su hija Jazmín, como un claro ejemplo de la fortaleza que le pide su mamá. Ya que por primera vez se sube a una bicicleta. “Esto me da mucho miedo. Yo pedaleo, pero por favor no me suelten la bici”, les pide a los empleados de IEASA que la ayudan. Sin embargo, tras algunos intentos y metros pedaleados se muestra segura y dice: “Suéltenme de a poco, que me quiero animar a hacerlo sola”.

2018-05-31T16:38:35+00:00 31 mayo, 2018|Noticias, Relaciones Institucionales|
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