Sergio Cachito Vigil ingresó al salón Tirso de Molina del Hotel Meliá a las 10 de la mañana del viernes 14. La jornada sobre liderazgo organizada por ENARSA, en la que tenía que disertar, ya contaba con los 80 inscriptos sentados en sus asientos, expectantes por lo que iban a escuchar.

Antes de comenzar a hablar, Cachito mostró un video. Allí se podían observar diferentes imágenes de compromiso con un equipo: una jugadora de Las Leonas arrojándose para salvar un bochazo con el pecho, el éxtasis de una victoria, la frustración de una derrota y los sacrificios que se hacen dentro del campo de juego durante la búsqueda de un objetivo.

Vigil hizo que los presentes le transmitieran sus sensaciones “desde la tripa”, frase que utilizó para describir que muchas veces los pensamientos surgen desde allí. “Hoy quiero hablarle al ser humano que hay en cada integrante de un equipo”, remarcó en el inicio, donde pidió al público que le describiera qué sensaciones entregaban las imágenes exhibidas en la pantalla previamente.

A medida que transcurrían los minutos, los presentes escuchaban atentamente y apuntaban en sus cuadernos los conceptos del exentrenador de Las Leonas: “En el final del camino, hay que saber diferenciar la tristeza del fracaso. Perder una final da tristeza, pero no es un fracaso. Haber atravesado el camino que te puso ahí ya es un logro”.  Establecido el paralelismo del mundo laboral con el deportivo, completó: “A veces se gana y otras se pierde. Entrenando a Las Leonas y a Los Leones he perdido y ganado finales en el último minuto. Lo importante es no dejar de intentarlo, estar ahí, llegar ahí”.

Cachito mostró algunos videos más durante la charla. En el último, a través de distintas imágenes que mostraban valores en el deporte, destacó el compañerismo y la importancia de la unión cuando se busca un objetivo. Luego se despidió y agradeció con la sensibilidad y amenidad que lo caracterizan. Incluso tuvo tiempo, terminado el evento, para dedicarles palabras a todos aquellos que se acercaron a él para solicitarle una foto, un video de aliento para un familiar o simplemente para felicitarlo. Las lágrimas de una de esas personas confirmaron que acababa de vivirse una jornada exitosa y difícil de olvidar.